La alternativa del Camino Inca que yo escogí implicaba un primer día en mountain bike, casi todo descenso desde el paso de Abra la Raya (a 4300m) hasta la aldea de Santa María (a 1800m).

El segundo día, 8 horas de caminata por el desfiladero (la línea que se ve en medio de la montaña era nuestro camino) del Urubamaba hasta Santa Teresa, atravesando puentes colgantes, cataratas y bañándonos en aguas termales.


Y desde allí, una tercera jornada siguiendo las vías del tren hasta Aguas Calientes.

El último día, nos levantamos a las 4 am para llegar al yacimiento antes de las 6, hora en que abren y en que sale el sol. Creo que esos pocos kilómetros de empinada subida han sido la ruta más dura de mi vida. Por suerte, quedan compensados por el placer de deambular por las ruinas casi en solitario mientras amanece y se disipa la niebla.



